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Los grupos de WhatsApp del trabajo: qué se puede pedir y qué no

En casi todas las empresas españolas con plantilla de planta o de tienda hay un grupo de WhatsApp que nadie ha aprobado, que lleva el número personal de cuarenta personas y por el que circula información de empresa. No lo montó nadie con mala intención: lo montó un encargado porque no había otra cosa.

·7 min de lectura

Por qué existen y por qué funcionan

Empecemos por reconocer lo obvio: funcionan. El mensaje llega, se lee en cinco minutos y la gente responde. Ninguna herramienta corporativa de las que se compran en una reunión de dirección consigue eso el primer mes.

Y funcionan porque cumplen las dos condiciones que casi ninguna alternativa cumple: está en el móvil que la persona ya tiene encima y no hay que darse de alta en nada. Si vuestra alternativa no cumple esas dos, la gente volverá al grupo la primera semana.

Así que la pregunta no es cómo prohibirlos. Prohibirlos no funciona: lo único que se consigue es que el grupo se convierta en un grupo sin los mandos dentro, que es peor para todo el mundo. La pregunta es qué tiene que salir de ahí.

Los cuatro problemas reales

  1. 01

    El número personal de toda la plantilla

    Un número de teléfono es un dato personal. Cuando la empresa organiza un grupo, está tratando esos datos y además los está haciendo visibles para todos los demás miembros, que no es lo mismo que tenerlos en una ficha. Ahí hay que poder responder con qué base jurídica se hace y qué se le informó a la persona.

  2. 02

    La jornada

    El mensaje llega a las once de la noche y suena. Se puede silenciar, pero la expectativa de que se lea sigue existiendo, y esa expectativa es exactamente lo que la desconexión digital pretende ordenar.

  3. 03

    No queda constancia utilizable

    Un mensaje leído por treinta personas no acredita nada: ni quién lo recibió, ni cuándo, ni qué versión del documento circulaba. El día que hace falta la prueba, no está.

  4. 04

    El histórico se va con quien se va

    El grupo vive en el móvil del encargado. Cuando esa persona cambia de centro o deja la empresa, se lleva el canal entero y hay que reconstruirlo de cero.

Hay un quinto, menos evidente y bastante corrosivo: lo que se decide en el grupo no existe para quien no está en él. Quien libra, quien está de baja o quien acaba de entrar se pierde acuerdos que luego se dan por sabidos.

¿Se puede obligar a alguien a estar en el grupo?

Es la pregunta que llega antes o después, normalmente cuando alguien se niega a dar su número. No la vamos a resolver aquí, porque depende de vuestro convenio, de vuestra política interna y del caso concreto, y esto no es asesoramiento jurídico. Lo que sí se puede decir es qué marco hay que mirar.

RGPD, artículo 6

Establece que todo tratamiento de datos personales necesita una base jurídica de las que la propia norma enumera, y regula en qué condiciones el consentimiento puede serlo.

Ley Orgánica 3/2018, artículo 87

Reconoce el derecho a la intimidad en el uso de dispositivos digitales puestos a disposición por el empleador y remite a criterios de utilización elaborados con participación de la representación de las personas trabajadoras.

Ley Orgánica 3/2018, artículo 88

Reconoce el derecho a la desconexión digital y remite a la negociación colectiva o al acuerdo con la representación de las personas trabajadoras, así como a una política interna elaborada previa audiencia de esa representación.

Qué tiene que salir del grupo, y qué se puede quedar

Tipo de mensajeDónde debería estar
«¿Alguien me cambia el sábado?»Puede quedarse. Es coordinación entre compañeros
«Mañana entramos a las 6, no a las 7»Canal de empresa: afecta a la jornada y tiene que constar
Foto del cuadrante nuevoCanal de empresa, en su sitio y con la versión buena
Protocolo de prevención en PDFCanal de empresa, con acuse de recibo
«El de la línea 3 está roto, no lo uséis»Canal de empresa, segmentado a esa línea
Felicitaciones, fotos de la cena, memesQue se queden. Ese es el pegamento del equipo

La frontera es sencilla de explicar en una reunión de encargados: si lo que vas a mandar afecta a la jornada, a la seguridad o al salario, no va por el grupo. Todo lo demás, donde queráis.

Cómo se hace la transición sin prohibir nada

  1. 01

    No anunciéis que se acaban los grupos

    Anunciad dónde va a estar a partir de ahora el cuadrante. Un sitio concreto, una cosa concreta, y que sea algo que la gente necesita de verdad.

  2. 02

    Llevad primero lo que la gente busca

    Cuadrante, calendario laboral, nóminas, cambios de turno. Cuando eso solo está en el canal nuevo, la gente entra sola. Los comunicados institucionales llegan después.

  3. 03

    Los encargados, dentro y con permiso para publicar

    Si el encargado tiene que pedir permiso a la central para avisar de una avería, seguirá usando el grupo, y con razón. Dadle permiso de publicación en su centro.

  4. 04

    Dejad el grupo en paz

    Cuando lo importante esté en otro sitio, el grupo se queda con lo que siempre debió ser: coordinación entre compañeros y bromas. Eso no es un problema para nadie.

Un aviso honesto sobre los tiempos: esto tarda entre dos y tres meses en asentarse, y durante ese periodo van a convivir los dos canales. Cualquiera que os prometa que la plantilla abandona el grupo en dos semanas no ha desplegado nunca esto en un centro de producción.

¿Y sustituir WhatsApp por un chat de empresa?

Se puede, y muchas herramientas de comunicación interna llevan chat. Pero conviene entrar con las expectativas ajustadas: un chat corporativo compite con una aplicación que la plantilla ya tiene abierta todo el día, y esa comparación es dura.

Dónde sí gana claramente: cuando lo que se necesita es escribir a un compañero de otro centro cuyo teléfono no se tiene, o cuando la conversación tiene que quedar dentro de la empresa. Dónde no gana: en la coordinación informal del día a día entre gente que se ve las caras en el vestuario.

Nuestra recomendación, y va contra nuestro interés comercial: empezad por el tablón y los documentos, que es donde el problema es real y la mejora es evidente. El chat, si lo queréis, activadlo después, cuando la gente ya entre por su cuenta.

Para terminar

El objetivo no es acabar con el grupo

El objetivo es que ninguna comunicación que afecte a la jornada, a la seguridad o al salario dependa del móvil personal de un encargado. Lo demás puede seguir donde está, y probablemente sea mejor así.

En Blastack la parte que resuelve esto va en la cuota: el tablón segmentado por centro y por departamento, con permiso de publicación para los encargados y con el dato de cuánta gente lo ha visto. El chat interno existe como módulo aparte, y lo decimos en este orden a propósito. Y como Blastack no envía notificaciones al móvil, nada de lo que publiquéis suena en casa de nadie a las once de la noche.